A la hora de elegir cómo trabajar, muchas personas se preguntan qué conviene más: trabajar en relación de dependencia o de manera independiente (más conocido como freelance). Las dos formas tienen ventajas y desafíos, y a veces se combinan. Entender cómo funcionan puede ayudarte a tomar mejores decisiones sobre tu estabilidad laboral, tus ingresos y tu organización financiera. Veamos las principales diferencias.
Ingresos
En los trabajos en relación de dependencia, el ingreso suele ser fijo y previsible: recibís el famoso y conocido sueldo mensual. Esto te facilita organizar tus gastos, planificar ahorros o asumir compromisos financieros (o sea, tarjetear algunas cosas, sacar un crédito, etc). ¿Cuál es la limitación? Como la cantidad de plata que recibís suele ser más o menos la misma, tu capacidad de ahorro depende de otros factores como la inflación.
En el trabajo freelance, los ingresos pueden variar según la cantidad de proyectos o clientes que manejes. Algunos meses esos ingresos pueden ser más altos que otros, por lo que es importantísimo mantener una planificación y un orden. O sea, tiene la ventaja de que por ahí podés ahorrar más y organizar tus tiempos de otra forma, pero también puede haber meses en los que no te entre tanta plata y tengas que reveer el esquema.
Vacaciones y licencias
Como veíamos recién, una persona que trabaja de forma independiente tiene más libertad para gestionar su tiempo. Eso implica que podés tomarte vacaciones cuando quieras, y el tiempo que quieras, peeeeero: no son pagas. O sea, dependen de que tengas un fondito de ahorros para poder hacerlas. Como ventaja, te permite viajar y tomarte un tiempo de vacaciones, y trabajar desde tu destino elegido el resto del tiempo.
En los trabajos en relación de dependencia, las vacaciones están contempladas por la ley laboral y son pagas. También existen licencias por enfermedad, maternidad u otras situaciones. La desventaja es que su autorización y administración dependen siempre de que tu jefe o la oficina de RRHH.
Beneficios laborales
En este punto, la diferencia está en quién hace lo administrativo. En nuestro país, ARCA permite a cualquier persona manejar aportes, cobertura médica y planificación para jubilación, así que si sos freelance, podés acceder a esos beneficios (solo tenés que entender el laberinto de guías y tutoriales). En la otra modalidad, es el Empleador quien se encarga de todo ese tramiterío. Pero, ojo, porque algunos beneficios como la seguridad de la contratación, indemnizaciones y aguinaldo, se vieron modificados por la reforma laboral aprobada en febrero de este año.
Flexibilidad
En relación de dependencia, generalmente tenés horarios y tareas definidas por la empresa. O sea, es más estable, pero menos flexible. En el mundo freelance, como es autogestivo, vos organizás tus horarios y elegís proyectos o clientes.
La clave: organización financiera
Quizás llegás al final y seguís con la misma pregunta, ¿qué me conviene? Bueno, eso lo podés analizar vos según tus necesidades y situación. Hay personas que tienen trabajos de oficina y les gusta, personas que prefieren trabajar de noche y dormir hasta tarde, otras que combinan trabajos estables con algunos clientes freelance.
Sea cual sea tu situación, ordenar las finanzas personales es fundamental. Registrar ingresos, controlar gastos y crear un fondo de ahorro puede ayudarte a tener más tranquilidad y tomar mejores decisiones financieras, sin importar el tipo de trabajo que tengas.